Suelen ir en parejas, normalmente mujeres de nacionalidad
rumana. Entran en las principales tiendas de ropa del centro de la
capital jienense, miran mucho, quizás se prueban alguna prenda, pero
finalmente nunca compran nada. Podrían ser sospechas de hurto, pero a la
salida, cuando pasan por el arco de seguridad, el sistema no pita, nadie las puede parar.
Sin embargo, las denuncias por parte de estos
establecimientos por sustracción de artículos son frecuentes en la
comisaría de la Policía Nacional. Los guardas de seguridad saben que hay
trucos
para burlar las alarmas, pero no es fácil detectarlos y menos si los
métodos, como ha ocurrido ahora en Jaén, se perfeccionan tanto.
Los amigos de lo ajeno ya no sólo forran bolsos y bolsas con papel de aluminio
por dentro. Ahora esa 'platilla' también se recubre con papel o cartón
de otro calor para que sea prácticamente imposible detectarla. Así, las
alarmas de las prendas de ropa y zapatos no suenan y, además, con un
simple vistazo nadie podrá descubrir la trampa.
Es lo que explicaba ayer el responsable de comunicación
de la Policía Nacional de Jaén, Diego Moya, que daba cuenta de la
detención de dos individuos de nacionalidad rumana a los que se les
incautaron, además de 500 euros en metálico, prendas robadas por valor
de 2.000 euros. Todas ellas en bolsas perfectamente forradas.
«Nos ha llamado mucho la atención», apuntaba Moya,
«porque no habíamos visto antes este sistema, digamos que el método que
se usaba hasta ahora era más rudimentario y, sólo con abrir la bolsa, el
vigilante de seguridad podía ver el aluminio».

Con esta detención, indicó el responsable de comunicación
de la Policía Nacional, «se ha desmembrado una especie de banda, que
era más bien familiar». Ahora, los agentes continúan con la
investigación para localizar al resto de componentes del grupo, de
manera que no se descartan nuevas detenciones en los próximos días.
Asimismo, la Policía está pendiente de esclarecer dónde
iba a parar esa ropa sustraída. «Por lo general, son artículos que no se
quedan en casa y que se roban porque ya se sabe a quien se le va a
vender, de manera que esa circunstancia también la estamos
investigando», apuntó Diego Moya.
En el momento en el que los dos rumanos fueron detenidos,
se encontraban manipulando los sistemas de alarma de las prendas de
ropa y calzado para poder deshacerse de ellos. No obstante, y a pesar de
que se había establecido un dispositivo específico para localizar a
estos ladrones ante el amplio número de denuncias interpuesto por los
establecimientos, la detención fue posible porque los individuos en
cuestión intentaban abrir un coche para robarlo cuando fueron
sorprendidos por la Policía. Todo ocurrió el pasado martes en el
aparcamiento público de la Plaza de la Constitución, muy cerca
precisamente de las tiendas por las que las rumanas suelen sustraer la
ropa.
La crisis
Ante estas situaciones, a cualquiera se le podría ocurrir
pensar que la crisis agudiza el ingenio de los que roban. Porque no
sólo se trata de ciudadanos rumanos, también se detiene de vez en cuando
a españoles que emplean el mismo método. Eso sí, desde la Comisaría de
Jaén no confirman que los hurtos sean ahora más frecuentes debido a la
crisis. «Siempre se cometen robos de este tipo, las denuncias son
frecuentes», aseguran.